Instalar una SSD en Mac puede darle nueva vida a tu ordenador viejo

No hay ordenador que se salve del paso del tiempo. Sin embargo, no siempre la única solución es cambiar el equipo. Hay alternativas mucho menos costosas, que le darán una nueva vida a tu dispositivo. Por ejemplo, si va muy lento, quizás sea tan simple como instalar una SSD en Mac.

¿Qué es SSD?

Estas siglas simplemente son la abreviación de Solid-State Drive o unidad de estado sólido. Es una tecnología de disco duro al igual que el HDD o el SSHD. Es decir, son las unidades que almacenan la información necesaria para arrancar el sistema operativo, ejecutar aplicaciones y guardar archivos.

 

Las SSD han ganado popularidad, sobre todo en los portátiles, por su gran capacidad y reducido tamaño. Su precio es más elevado, aunque con el paso del tiempo se han vuelto más asequibles.

Asimismo, las SSD tienen una vida útil más larga, porque, a diferencia de los HDD, no incorporan partes mecánicas. Para que te hagas una idea, sería como tener un dispositivo flash o memoria Usb dentro de tu Mac. Almacenan la información en forma de bloques que son suministrados al ordenador cuando este los requiere.

Ventajas y contras de instalar una SSD en Mac

Al utilizar bloques de memorias flash, el SSD permite un mejor rendimiento del equipo, por su eficiente suministro de data. Entre sus ventajas, podemos destacar:

  • Rápido arranque del ordenador, porque no depende de alcanzar la velocidad constante de giro de los discos
  • Lectura de data hasta 10 veces más rápida que los HDD. Entre otras cosas esto permite la ejecución casi inmediata de las aplicaciones.
  • Alta velocidad de escritura
  • Menor tiempo de búsqueda de la información, gracias al sistema de bloques.
  • Al no tener elementos mecánicos, el consumo de energía es mucho menor
  • Por esa misma razón, los SSD son totalmente silenciosos
  • Peso y tamaño muy reducidos, que favorecen su instalación en equipos portátiles
  • Son menos vulnerables a los daños por caídas o vibraciones, por la ausencia de partes mecánicas
  • No es necesario desfragmentarlos
  • El borrado definitivo de data es mucho más fácil y confiable.

No todo son ventajas

Sin embargo, antes de instalar una SSD en Mac debes conocer también sus limitaciones:

  • Precio: Aunque, como ya hemos dicho, ha bajado considerablemente en los último años, sigue siendo el principal punto en contra del SSD. La relación precio/gigabyte aún es desfavorable si se compara con la de un HDD.
  • Recuperación de datos: Si bien mencionamos la seguridad de eliminación de información como una ventaja, puede convertirse en una característica desfavorable cuando la supresión es involuntaria.
  • Menor capacidad de almacenamiento: Puede no ser una afirmación completamente cierta. Justo este año, la empresa Nimbus Data anunció el lanzamiento de un SSD de 100 TB. Pero estas son unidades pensadas para uso empresarial o de servidores, con precios exhorbitantes, no aptos para los comunes mortales. En promedio, las unidades SSD están en un rango entre 120 a 500 Gb, pues las de 1 Tb ya son prohibitivas. Los HDD alcanzan hasta los 14 Tb, a precios elevados, pero son frecuentes los de 1 o 2 Tb.

¿Puedo instalar una SSD en Mac?

Antes de ponerte manos a la obra, hay varias cosas que debes averiguar. En primer lugar, de acuerdo al modelo de tu Mac podrás mantener el disco duro interno actual o tendrás que sustituirlo. Si puedes conservarlo, estarías sumando sus capacidades e incluso podrías crear una unidad Fusion Drive.

En algunos equipos, lo que cuentan con SuperDrive (grabadora de DVD), puedes retirarla e instalar una SSD en ese espacio. En ese caso, sustituiríamos el disco duro actual por el SSD. Una tercera opción, sólo disponible en determinados equipos, es colocarla en la conexión que hay ubicada cerca de la SuperDrive.

Estos tres escenarios son vitales para decidir la capacidad del SSD que instalaremos. En muchas ocasiones es una muy buena alternativa reservar el disco SSD para el sistema operativo y las aplicaciones. Mientras que los datos los podemos archivarlos en un disco duro convencional.

La velocidad de transferencia también es importante

Lo siguiente que deberás considerar para elegir tu SSD es el tipo de conexión de tu Mac. Los ordenadores más recientes poseen conexión SATA III. Las versiones anteriores cuentan con SATA II o SATA I, y si el equipo es aún más antiguo, puede ser PATA.

Las velocidades de conexión varían significativamente entre uno y otro. Mientras que SATA I ofrece una velocidad máxima de 1,5 Gb/s, con SATA II podemos alcanzar hasta 6 Gb/s.

Esto es importante para elegir el SSD apropiado. Un disco SSD de 6G es retrocompatible, pero su velocidad estará determinada por la conexión SATA. Es decir, no aprovecharás todo el potencial del disco. Esto no es malo, porque podrías utilizarlo más adelante, cuando actualices tu ordenador. El problema sería instalar una SSD en Mac con una conexión menor a la de tu equipo. En ese caso notaremos alguna mejora en el equipo, pero no demasiada, porque estaríamos desaprovechando una parte importante de la velocidad de transferencia.

Como ves hay muchos factores en juego. Y eso que no hemos mencionado siquiera los cuidados que amerita cualquier trabajo en el interior de tu Mac. Si lo que quieres es mejorar el funcionamiento de tu ordenador, nuestra sugerencia es que acudas a un servicio especializado. Allí podrán orientarte sobre la optimización que puede hacerse y te orientarán acerca de los recursos necesarios.

¿Quién puede ayudarme a instalar una SSD en Mac?

No todos los SSD funcionan para cualquier modelo de Mac. Cada equipo tiene sus especificaciones y es necesario conocerlas. De lo contrario podrías perder dinero al comprar dispositivos no compatibles o que no ofrezcan una mejora real del rendimiento.

Por eso debes acudir a profesionales, que posean las cualificaciones y experiencia para llevar a cabo este trabajo. Eso y más podrás encontrar en Kelatos. Somos una empresa especializada en la reparación y mantenimiento de toda clase de equipos Apple.

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